Francisco Valiente Garcés

Estimado Sr. Lagos:

Profundamente impactado por la lectura de su libro recientemente editado, me he permitido escribirle unas líneas que deseo fervientemente lleguen a su poder y pueda darse un tiempo de leerlas. Espero que en algún paso por Chile pudiera contactarme, lo que será un grato placer.

En correo aparte para no recargar por el peso, le envío una fotografía que estimo mucho: es Francisco Coloane, el abuelo de mi esposa y yo cruzando la pasarela que une a la Isla Grande con la "isla de las almas navegantes".

Le saluda muy atentamente


Lidaura Chapitel

Estimado Sr. Ovidio Lagos:

Acabo de leer su libro Chiloé, un mundo separado, mi primera intención es felicitarlo y agradecerle haberme llevado por caminos conocidos y queridos, el hoy y el ayer se entretejen de tal manera que se hace difícil apartarse del libro.
Por otra parte, me llamó la atención que sea un argentino quien retrata a Chiloé, y le digo por qué. Vivo en San Martín de los Andes desde hace 36 años, nací en Buenos Aires, y muy joven me radiqué en esta zona, y muchas veces se nos hace difícil convencer (sobre todo a los porteños) el atractivo, la identidad y el fantástico país que es Chile. Por lo general, el prejuicio predomina, y dejan de ir. ¿Cuál es la motivación que lo lleva a Ud. a escribir y indagar sobre la Isla? Disculpe la curiosidad.
Estuve varias veces en Chiloe, y justamente en diciembre pasé diez días en Cucao, lugar que hacia ocho años que no iba, Punta Huentemó, Refugio Cole-Cole. y punta Pirulil, ( a pesar de la lluvia) son lugares majestuosos y inolvidables.
Coincido con todas sus apreciaciones sobre la Isla, y también registro los cambios que se van dando, las comunicaciones que le facilitan la vida a los pobladores deben ser bienvenidas; por otra parte las salmoneras (que parecen ser un mal necesario) me resultan un pasaporte al futuro de problemas.
Ver el mar interior y llegar a Tenaún o Queilén y encontrar todo lleno de jaulas la verdad me entristece.
Un tema que es recurrente tanto en Chile como Argentina, es el de la tierra. Las comunidades reclaman sus derechos ancestrales, muy lentamente hay pequeños avances en el tema, (por lo menos en esta zona) pero los gobiernos y empresarios tratan de dilatarlo todo lo posible.
A pesar de los males de la posmodernidad el sur de Chile es mágico, los pueblitos de la carretera Austral, Caleta Tortel, o más al sur Puerto Natales sólo hacen que empiece a imaginar el próximo viaje.
Por eso disfruté tanto su libro. Viajé sin salir de San Martín de los Andes, y eso que yo no me puedo quejar del lugar donde decidí vivir.
Lo felicito nuevamente, y si alguna vez viene por San Martín de los Andes, no deje de llamarme, para compartir un café.


Norma Muñoz Otero

Estimado Sr. Ovidio Lagos:

Soy Norma Muñoz Barria. Ha sido una gran alegría para mí encontrar su libro en la librería Yenny, en el barrio de Caballito en Buenos Aires Algo me decía ese día que entrara al local y -o sorpresa- en el primer stand o mostrador estaba esperándome el libro de Chiloé. Últimamente no leo mucho por falta de tiempo, por problemas de visión o porque la tv nos atrapa. Empecé por el capítulo de los brujos, historias que escuché contar a mi abuela materna. Confieso que este capítulo lo leí muy rápido; me dio un poco de miedo. Compré el libro el 2 de diciembre de2006 ya lo leí y lo volveré a releer con más calma. Nací en Ancud y nos mudamos a Puerto Natales cuando tenía seis meses; después nos fuimos a Río Gallegos, donde hay muchos chilotes y ahora vivo en Buenos Aires hasta que me jubile, que será pronto, si Dios quiere. Estoy muy agradecida porque me he enterado de la parte histórica de Chiloé y me parece increíble que Vd pueda contar lo del maremoto en forma tan real. Tenía doce años -más o menos- y recuerdo que se escuchaba la radio toda la noche para saber de los familiares. Señor Lagos, no le quiero quitar más tiempo y le deseo un muy buen año, con paz y salud, junto a sus familiares.
Con mucho cariño me despido, hasta pronto.


Eduardo Mercuri

Estimado Sr. Ovidio Lagos:

Le agradezco que nos haya brindado su correo para poder comunicarnos con Ud.
Estos últimos años con mi mujer hemos aprovechado las vacaciones para recorrer nuestro sur.
Este año pensamos incorporar el sur de Chile y visitar Chiloé, y en eso estábamos cuando en El Ateneo de Santa Fe y Callao nos encontramos con su libro. Caído del cielo. Me lo devoré rápidamente y acá estoy ansioso por visitar la isla y conocer las bellezas naturales y sus pueblos.
Me permito entonces abusar de su amabilidad para consultarle lo siguiente: no disponemos de demasiado tiempo pero tampoco quiero hacer el tour de 5 horas que Ud. menciona. Mi pregunta es entonces qué lugares Ud. piensa que no debiera dejar de ver, qué cosas no debiera dejar de hacer y cuál es el tiempo mínimo que debiera dedicarle. Y algún otro consejo que considere conveniente.
La idea es estar por allá los primeros días de marzo.
Antes de despedirme quiero felicitarlo por su excelente libro, por el trabajo de investigación que le requirió, por el esfuerzo que le habrá significado todas las entrevistas con los lugareños y por las ganas y entusiasmo con que lo desarrolló.
Gracias por permitirme este abuso de confianza.
Felicitaciones nuevamente.
Gracias


Ana María C.

Hola Sr. Ovidio L:

Le escribo porque hemos leído con agrado el libro Un mundo separado Chiloé, de su autoría.
Junto con mi papá nos gustó mucho, él es de Lemuy y mi mamá de Puqueldón. Mi hermana y yo hemos estado cuatro veces en la isla y es tal cual usted la describe....pero ya hace mucho tiempo que no hemos ido.

Muchas gracias por lo ameno de su texto ...